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sábado, 12 de septiembre de 2015

Gualeguaychú: A orillas del río de grandes aguas

GUALEGUAYCHÚ
Puente sobre el río Gualeguaychú

Gualeguaychú (nombre guaraní que significa algo así como Rio de aguas grandes), es un pueblo pequeño de menos de 100mil habitantes, situado a poco más de 200km al norte de Buenos Aires por la carretera nacional  14, la ciudad es atravesada por el rio Gualeguay que desemboca en el rio Uruguay. Es una ciudad famosa en Argentina por su Carnaval (el más grande del país) y por su lucha contra las Papeleras Europeas que se han querido asentar en el lado Uruguayo del rio Uruguay, específicamente en la ciudad de Fray Bentos.

Llegamos a Gualechuaychú por esas cosas curiosas que la vida nos deja. Hace un par de años conocí a Lucy por internet, una chica con la que coincidimos ideológicamente, luego conocí a su padre Javi, un tipazo. Ellos pertenecen a una Organización Popular denominada Militantes por la Vida y han sido parte activa de la conciencia social en la lucha ambiental. Pues resulta que ellos nos invitaron a pasar por Guale y hacer algo de arte, aceptamos sin saber la grata sorpresa que nos esperaba.
Iba en el autobús a la mitad de ver el “Gran Hotel Budapest” cuando tuve que bajarme, y esperar en la central. Al rato Javi llegó y verlo fue como ver a un amigo de toda la vida, fuimos a su casa, charlamos un rato, conocimos a Jona, a Polly y a su gato Nisman, pasaron las horas entre presentaciones casi innecesarias, unos mates y hamburguesas, el cansancio marcaba la hora ir a dormir, nos movimos a casa de la Oxi, el lugar que los Militantes nos habían conseguido para quedarnos.

Andar por Guale, me hizo sentir como andar en el otoño de la Ciudad Victoria de mi infancia, con casas sencillas y muy antiguas, de paredes gruesísimas, y con enjarres adoquinados con un poco de moho por la humedad, la plaza principal San Martín, con bastantes árboles antiguos cubiertos de paixtle, el parque que está cruzando el puente sobre el rio Gualeguaychu, es un área arbolada, limpia, donde las familias van a distraerse un rato, era gratificante ver a la gente y niños convivir en naturaleza acompañados de cosas simples, bueno eso entre semana, porque los fines se vuelve una locura. Nos tocó el otoño, a veces lo días eran soleados y a veces húmedos y nublados, pero sin tanto frío, lo cual no deja de ser pretexto para tomarse un mate con facturas y charlar un poco de política y del viaje y de esas cosas que se charlan con los amigos. Es algo trivial pero cuando estaba allá me tocó vivir con ellos la "pelea" de Manny Pacquiao contra Mayweather, el chasco que se llevó Boca en la libertadores cuando alguien de su público lanzó gas lacrimógeno a los jugadores de River, es algo un poco fuera de contexto, sin embargo quiero enfatizar lo divertido que fue compartir con ellos esos evento, también asistí a la presentación de la Banda ¾ donde tocan Jona y Exequiel en el Bar Don Matheo y colaborar con una intervención pictórica en el entretiempo.

El Mural

La propuesta fue siempre hacer un mural, eso lo teníamos claro, lo que no sabíamos era de dónde íbamos a sacar una pared y los demás materiales. Los militantes por la vida nos llevaron a Radio Máxima, ahí nos hicieron una entrevista muy interesante, y nos permitieron hacer un llamado a la población civil a hacer donaciones de material para la elaboración del mural. No hacían ni 15 minutos que habíamos salido de la entrevista cuando recibimos respuesta, un donador anónimo había resuelto cooperar con todo el material, “lo hago por mis nietos” dijo. Faltaba el muro, y entonces Mariano, dijo ¡que se haga el mural yo pongo el muro! Y consiguió que nos prestaran un muro al lado del bar que posee (Un boliche muy chévere que se llama Don Matheo). Nos prestó las instalaciones y nos acompañó los 3 días que duró la elaboración de la obra, en una ocasión hasta se invitó el asado y el Choripan.
Todos los militantes participaron, y mientras pintábamos sobraban los mates, las facturas, los chistes sobre la mexicanidad, la argentinidad, el hombre de barro, etc. Fueron momentos increíbles que se quedaron grabados bien profundo en la memoria.

El mural consta de 3 partes, que son: La lucha del pueblo de Gualeguaychú por defender el medio ambiente, la perversa maquinaria capitalista al centro y del otro lado un humilde homenaje a la memoria de los 43 estudiantes normalistas de Ayotzinapa aún desaparecidos. Es de alguna forma un recuerdo a todos los desaparecidos de nuestra América Latina.

En cierto momento nos sentimos como celebridades, fue alguna gente del pueblo a visitarnos, fueron los medios y al final tuvimos un par de notas periodísticas y tres entrevistas radiofónicas. Sirva todo ello para difusión de la obra y los temas que trata. Conocimos también al maestro pintor y escultor Eduardo Ayala, que nos ofreció una velada muy amena.

Participamos también en la elaboración de una manta para concientizar sobre el juicio que se llevaba a cabo sobre dos defensores ambientales, (juicio que justamente ganaron).

Despedida de Guale

Cuando llegamos planeábamos estar cuando mucho una semana, llevábamos dos y después de una breve incursión al Uruguay, regresamos y por cuestiones de salud de Tenoch nos quedamos una semanas más.

En la despedida Isabel (una señora lindísima) cocinó unos canelones que eran ¡exquisitos! Al final no quería irme, me gustó Guale para vivir, me sentí como en casa porque me ellos me hicieron sentir como parte de la familia y me los traje en la memoria, pero dejé allí un pedacito de mi corazón.


Aprovecho este espacio para agradecer a todas las personas de Gualeguaychú que de una u otra forma nos apoyaron, entre ellos: a Javi, a Lucy, a Polly, a Jona, a Oxi, a Isabel, a Vale, a Sol, a Nahue, a Axê, a Exequiel, Mayra, a Luca, a Jennifer, a Mariano, al donador anónimo, a los periodistas que nos entrevistaron y dieron difusión a nuestro proyecto, a los que nos apoyaron cuando Tenoch se enfermó, a todos ustedes muchas gracias¡ 


Puente visto desde la Costanera (por donde pasa el Carnaval)







En el Bar Don Matheo

Cárcel de la ciudad

Materiales donados

Plaza San Martin

calle central de la ciudad




Sale la Luna, se levanta el farol¡






Chicas pintoras


La hora del mate




El Choripan







Isabel¡

Recuerdo de la dictadura con el Corsódromo al fondo

El mural terminado

Así se cubren los presos del sol

ventana de la prisión

Otoño en Guale

Intervención con 3/4


El Jona y al fondo el Rio

sábado, 25 de abril de 2015

El Potosí




Calle de La Paz y el Potosí al fondo

“Es tan grande que vale un potosí”  dice en cierto momento Don Quijote. Y no es por cualquier cosa, aquí está la mayor mina de plata del virreinato español, aquí se consumieron muchos pulmones, muchas manos, muchas piernas para alimentar la corona de los reyes católicos de España. Estamos en la ciudad capital de provincia más alta de Bolivia con sus 4000 metros sobre el nivel del mar.

Llegamos acá después de una noche de viaje desde La Paz y por 90 pesos bolivianos. Un taxi nos lleva al centro y ahí nos quedamos en el hotel de la compañía de Jesús que sigue teniendo un árbol de cerezo en el patio. Dejamos las maletas y salimos a andar de nuevo por estas calles que hace un lustro no pisábamos. Visita al mercado a comer algo, luego preguntamos por la forma de llegar al “Ojo del Inca” unas aguas termales situadas a 30km de la ciudad. Nos indicaron de buscar el mercado de abastos (que queda muy cercano a la terminal antigua) y de ahí tomar uno de los colectivos que van hacia el sitio. Ahí estábamos, llega el colectivo y nos subimos, en un santiamén se atiborró de gente, que gritoneaba y pugnaba por conservar u obtener un asiento. Así nos fuimos yendo, llegamos a un cruce donde nos bajaron, de ahí había que caminar unos 3km hasta el pozo de agua termal. Era mediodía y aunque había sol, se sentía un viento helado.

La entrada cuesta 10 $ Bol y al poco tiempo nos dimos que no hay muchas reglas, solo una, de preferencia no morirse adentro del local. La poza es muy grande y el agua tiene una temperatura muy agradable, cruzarlo nadando debe ser una especie de suicidio.  El local estaba abarrotado por hippies argentinos y chilenos. Algunos empezaron a desnudarse y meterse al agua, ante el asombro de un par de chilenos y la indiferencia del guardia. Eso era indudablemente una invitación a hacer lo mismo, me metí desnudo y luego me llené todo de barro.
Bañistas del ojo del Inca

Al regreso nos encontramos con gente que andaba cerrando el carnaval, nos invitaron a celebrarlo en su comunidad que estaba muy cercana, decidimos que sería en otra ocasión.

De vuelta en la ciudad nos propusimos ir al famosísimo cerro del Potosí, del mercadito tomamos un colectivo que nos llevó a pasear por toda la ciudad, nos dejó al final de la ruta en una parte alta, ahí encontramos a un taxista, que por $100 nos llevó y nos esperó media hora allá en la capilla.
Mientras uno va a subiendo ese suelo marciano se encuentra con las bodegas y maquinarias dispersas en el camino, con las casuchas de piedra de los veladores y los túneles donde “El Tío” cuida a los mineros. Llegamos a la parte alta del santuario, una capilla vieja y abandonada, llena de grafitis y convertida en terreno de antenas repetidoras. Desde acá la ciudad se contempla plena de barro y piedra, hermosa sumergida entre montañas, con los tonos del atardecer se vuelve una escena dramática donde los pastos se vuelven de fuego. El viento que dobla y gira sobre sí mismo, es helado y no deja escuchar lo que dice el otro ¿o será que nadie habla ante el sobrecogimiento del lugar?

Sigo pensando en los mineros que murieron acá, cuyos promedios de vida era de 35 años, pero generalmente no pasaban de los 3 años inhalando los vapores del interior del cerro. ¿Cuántas historias guarda este cerro en sus entrañas? ¿Cuántas pasiones? ¡Cuántos sufrimientos! ¿Cuántos rezos al tío? ¿Cuántos poemas dedicados a la mujer amada?…     …solo el cerro lo sabe.

Comenzamos a bajar, pero no me quiero ir, siento que me falta escuchar más. El taxi nos dejó donde comenzamos y de ahí bajamos caminando a la ciudad. Al día siguiente salimos rumbo a Uyuni.

Ehecatzin.


Fantasmas nocturnos del frío Potosí

Hotel Companía de jesús

Comedor en el Mercado


Rio antes de subir al Ojo del Inca


Paisaje del camino

cosas que se encuentra uno al costado del camino...

Cerrando el Carnaval
Don Emeterio Mamani