Translate Traduce Traduz

Mostrando entradas con la etiqueta chile. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta chile. Mostrar todas las entradas

domingo, 21 de junio de 2015

Pasando la Cordillera; De Chile a Argentina



Ahora el siguiente paso es llegar tan al sur como sea posible, plantarle una bandera mexicana a pocos kilómetros de la antártida, se termina la carretera y llegar a tierra del fuego no es posible por territorio chileno, bueno si es posible en una combinación de carreteras y barcos que resulta carísimo.
Entonces decidimos ir para Osorno. Desde Valdivia son menos de 3 horas, así que apenas empezábamos a acomodarnos cuando hubo que descender del bus. Ya en la terminal buscamos la opción para ir a Argentina, primer destino encontrado: Bariloche. Encontramos también una opción que subestimamos, es lo siguiente; hay un par de empresas que 3 veces por semana hacen un viaje que va desde Osorno hasta Punta Arenas, son 2096 km que desde luego el autobús  hace por territorio argentino, y el precio según la temporada debe andar en un promedio de 50 dólares. Faltaban 4 días para el próximo viaje disponible así que decidimos ir a la Argentina y de ahí a Tierra del Fuego, vaya error…

Una vez con los boletos en la mano y sabiendo que faltaban algunas horas para salir, fuimos a dar una vuelta por la plaza de la ciudad, que es sencilla pero linda, entre otras cosas hay una escultura dedicada al toro “símbolo de la ciudad” y a una ciudadana distinguida; Lucila Godoy  mejor conocida como “Gabriela Mistral”.

Montamos en el bus y con rumbo a Bariloche. Cruzamos ambas aduanas, en la Argentina se portaron muy amables y ni siquiera hubo que llenar ficha migratoria. Hay un par de parques nacionales en la cordillera de uno y otro lado (PN Puyehue en  Chile y PN Nahuel Huapi en Argentina) que son impresionantes, primero por el tipo de vegetación y por la presencia de esos volcanes enormes que de vez en vez le dan un susto a los habitantes de la región, segundo porque hay un bosque muerto, no sé si sería un incendio, o causa del volcán, pero hay cientos de hectáreas de árboles muertos en pie, una escena conmovedora.
Al entrar en Argentina pasamos por Villa la Angostura, un pueblito de madera hermosísimo que invitaba a quedarnos, pero que sospechamos (y confirmamos después) estaba solo al alcance de la burguesía. Después de pasar por varios escenarios hermosos y 244km, entramos a Bariloche. Ahí descubrimos que mientras más al sur más cara es la vida en Argentina. También nos dimos cuenta que hacer el tramo Bariloche-Calafate (1425 km) nos saldría el triple que hacer Osorno-Punta Arenas desde Chile, veíamos como la oportunidad de conocer “el fin del mundo” se empezaba a resumir entre la ceniza volcánica…

Después de un rato de buscar como locos, encontramos alguien que nos rentara un departamento por una cantidad más o menos razonable. Al día siguiente intentamos pintar en la plaza, pero el tiempo no nos alcanzó y pronto debimos irnos a Esquel donde nos Esperaba una linda estancia.

Moraleja: Si estás en Chile y quieres llegar a Tierra del Fuego ahorrándote un poco, toma el bus de Osorno a Punta Arenas. En Argentina te saldrá al triple.



Dominando al Toro - Plaza de Osorno


Plaza de Osorno

Osorno, Chile


Escultura a la Poetisa

Parque Nacional Puyehue - Bosques Muertos


Villa La Angostura - Argentina

Centro Cívico de Bariloche de Noche.

Escultura al General Roca, un conquistador y exterminador de pueblos indígenas del sur de Argentina.

Lago desde el Centro Cívico - Bariloche

En el Centro Cívico de Bariloche

Un Theristicus nos despedía de Bariloche

domingo, 7 de junio de 2015

Valdivia; austral paraíso entre ríos

Malecón de Valdivia desde el puente.

Nombrada así en honor del conquistador Pedro de Valdivia, ciudad fundada en 1552, enclavada en el sur de Chile, en la región de los Ríos. Una ciudad limpia y ordenada que más bien parece un pueblo alemán enclavado en Latinoamérica. Es tan linda que yo podría vivir aquí.

La ciudad no es muy grande (menos de 200mil habitantes) pero conserva uno de los mejores “niveles de vida” de Chile. Las calles con sus casas de madera, con techos de caída altísima. Limpia en general, ordenada, con un tráfico que parece no atascarse nunca. Hay varios parques y en general la ciudad es muy verde, como llegamos en otoño se comienza a pintar de tonos ocres y amarillos.
Hay una serie de ríos que la conectan con el mar, el principal el río Valdivia. En realidad el área parece un delta con cerros enormes verdes de pinos (plantados artificialmente).
Al llegar Edgar y yo salimos a buscar hospedaje, la mayoría eran bastante caros para nuestro presupuesto, pero después de tanto andar encontramos uno a la medida. Seguimos compartiendo cuarto los 4, pero al menos es un cuarto bonito de madera, con agua caliente y en un segundo piso donde se podía ver gran parte de la ciudad. Por esa ventana espiaba a los vecinos, con todas esas personas rubias y casas de madera, sentía que estaba en una película de la cineteca.
Salimos a caminar y llegamos al malecón y justo donde se une al mercado de peces, conocimos a Lucinda, una colombiana radicada hace pocos años en la ciudad, muy amable nos explicó un poco de la movida Valdiviense. En ese mismo malecón nos llamó la atención un rugido, bajamos unos escalones y descubrimos un enorme elefante marino dormitando al lado de donde los pescadores tiran los desechos de su venta.

Comenzó a hacer algo de frío y decidimos remontar a “casa”. Al día siguiente amaneció el cielo cayéndose sobre la ciudad, enormes cúmulos grises se desenrollaban en todo el horizonte. Un tanto desesperanzados esperamos a que bajara la lluvia y cuando lo hizo un poco salimos a caminar. Encontramos el mercado de peces en todo su esplendor, una cantidad de peces que daba gusto ver. Entre las maravillas del mercado encontramos que el salmón estaba a 3000 pesos chilenos el kg (U$ 5). Compramos un poco para cenar más tarde. Fuimos al parque de la Isla Teja donde hay varios museos, casonas viejas que encierran mucha nostalgia.

El día siguiente, soleado y hermoso lo ocupamos en ir al Jardín Botánico de la Universidad Austral de Valdivia, un área boscosa poblada de árboles de diferentes especies nativas. Sin duda uno de los parques más bonitos que he visitado. Luego decidimos ir a la playa de Niebla, pero primero hicimos una parada en la feria costumbrista, que por cierto denota la fuerte influencia alemana de la ciudad. Entre tragos de chicha, churrasco y empanadas, bebimos unos tarros de cerveza artesanal a salud del compa Humberto Montoya que disparó las cheves ese día. Una vendedora al sabernos mexicanos insistía que debíamos subir al escenario y cantar algo, si supiera que yo no canto ni con Tehuacán.

Ahora sí, con las barrigas llenas y un tanto eufóricos por el alcohol nos dirigimos a la playa, que es una playa cortita con un mar un tanto violento. Un grupito de delfines iban y venía bordeando la playa, ahí un tipo que estaba con su familia, un poco borracho ya, se sentía feliz de ver un mexicano por primera vez en su vida, nos invitó algo de alcohol. En la tarde volvimos a la ciudad.
A la mañana siguiente nos despedimos de Valdivia no sin cierto dolor en el pecho.

Malecón Valdiviano

Lamentable placa en la avenida principal de la ciudad



Vecino valdiviano limpiando el desagüe





Costumbres de enamorados



Desde el otro lado del rio

Mercado de Valdivia


Paseando en el Jardin Botánico


Milenaria araucaria

Feria costumbrista

Playas de Niebla


Sun wields mercy

Chileno muy amable!


Durmiendo la Loba

Los reyes del malecón valdiviano

miércoles, 27 de mayo de 2015

Temuco: Donde creció el Poeta


Ahora para hacer la Casa, 
tráiganme maderas del Sur, 
tráiganme tablas y tablones, vigas, listones, tejuelas 
quiero ver llegar el perfume, 
quiero que suenen descargando el sonido del Sur que traen. 

¿Cómo Puedo vivir tan lejos de lo que amé, de lo que amo; 
De las estaciones envueltas por vapor y por humo, frío? 
Aunque murió hace tantos años por allí debe andar mi padre 
con el poncho lleno de gotas y la barba color de cuero.

Pablo Neruda

Llegamos a Temuco, ciudad ubicada al sur del país, bastión de la resistencia mapuche, ciudad de los trenes, ciudad donde creció Pablo Neruda. Llegamos después de viajar toda la noche, en un autobús que desde Santiago nos llevó por 12000 pesos chilenos. Llegamos por una invitación para realizar un mural en una comunidad mapuche. Resulta que al llegar nos enteramos que la persona que nos invitó se había ido de la ciudad dejándonos un poco a la deriva, así que nos decidimos a salir a probar un poco de suerte. Primero nos alojamos en el hotel Aldunate 187 que está en la misma dirección. Lo atiende una mujer muy amable que nos guardó las maletas por un par de noches que salimos.
Investigamos y descubrimos que no era posible pintar en las áreas centrales de la ciudad. Así que buscamos un hostal, nos instalamos y salimos a conocer la ciudad.  El mercado es lindo, de madera por dentro, un estilo alemán, encierra restaurantes y negocios de carnes.

Luego fuimos al Cerro Ñielol, que es una pequeña reserva de la Selva Valdiviana, es un paseo corto y lindo donde se aprecian especies que infelizmente son escasas hoy en día en el resto del territorio Chileno, como las Araucarias, el endémico Monito de Monte (Dromiciops giliroides) y algunas otras de aves y anfibios (se puede consultar aquí http://www.redobservadores.cl/pdf/8/ch_8_part8.pdf).
En este parque hay un par de miradores donde podemos ver la ciudad de Temuco en todo su esplendor. Casi al salir, encontramos una escultura de un pupitre con una dedicatoria que Neftalí Reyes le hizo a su maestra de primaria Blanca Marín.

Al día siguiente salimos a caminar al mercadito que está por la terminal, la gente se sentía curiosa de saber que unos mexicanos andaban por ahí y nos trataban con mucho respeto, cordialidad y cariño, tal parece que tenemos buena imagen acá, debo decir: Gracias Pedro Infante, gracias Jorge Negrete, María Félix, Cantinflas, Antonio Aguilar y otros tantos que han dejado un grato sabor de boca en otras tierras latinoamericanas.

Fuimos al Museo Ferroviario Pablo Neruda, que es interesante y hace una síntesis de la vida del poeta, es interesante y uno de los atractivos de la ciudad.

Luego nos encontramos con Bernardo, un amigo que conocimos en el Valle del Colca. Él nos llevó a Melipeuco (encuentro de 4 aguas en Mapuche), un pueblito en la cordillera cerca de la frontera con Chile y a 93km de Temuco. Nos alojamos en casa de una amiga (Camila) que es todo un personaje digno de conocer. Intentamos ir al parque Conguillio donde hay araucarias milenarias, pero había que rentar un vehículo que nos resultaría excesivamente caro, así que decidimos caminar un poco. No llegamos, pero conocimos algo de la campiña de Melipeuco, infelizmente infestada de pinales (infelizmente porque son plantaciones introducidas), fuimos a una cascada de frías y claras aguas, caminamos por un terreno que es lava volcánica resultado de la erupción del Volcán Llaima me parece.


Finalmente volvimos a Temuco y de ahí tomamos el bus a Valdivia. Nos despedimos con un buen sabor de boca de conocer este lindo pueblo y su linda gente.

Un Cigarrito a la entrada de la Central de Autobuses

Monumento al pueblo Mapuche en la plaza de Temuco en la Plaza Anibal Pinto


Mercado de Temuco


Mural Pro-Mapuche


Melipeuco desde el Cierro Ñielol



Homenaje de Neruda a su Maestra Blanquita



Entrada al Museo Ferroviario Pablo Neruda




- Oye hijo, quiero comprarme un Packard como el tuyo ¿como cuanto cuesta?- quien reconoce este diálogo sabe de cine mexicano

Araucaria

Vid

Mercado de Temuco

Melipeuco




Memoria a un chico que murió en la cascada



Claras y frías aguas de la Araucanía

Caminos de Lava del volcán Llaima

Murales de Temuco

El Hostal que nos alojó en Temuco, se los recomiendo.